EPIDEMIAS DE COLERA EN ESPAÑA EN EL SIGLO XIX

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QUE ES EL COLERA

El cólera es una enfermedad aguda producida por la colonización del intestino delgado por un bacilo, el Vibrio Cholerae. Es interesante saber que el hombre es el único huésped y víctima natural de este germen.

Esta enfermedad, de presentación epidémica, se caracteriza por la aparición de intensas diarreas, a veces de más de un litro diario, con la consiguiente deshidratación y pérdida de electrolitos. En ocasiones se acompaña de vómitos. Esta intensa pérdida de líquido y sales producen hipotensión y colapso que llevan rápidamente a la muertede no instaurarse un tratamiento adecuado.

El periodo de incubación es de 6 a 48 horas y el curso de la enfermedad transcurre entre dos y siete días,

ILUSTRACION ESQUEMATICA DEL BACILO DEL COLERA

con resultado fatal en muchos casos.

En el siglo XIX se desconocía la causa y el tratamiento de esta enfermedad. Solo a finales del siglo se descubrió la causa y, por lo tanto, se pudo intentar afrontar la enfermedad de forma racional. Como veremos más adelante, se probó una vacuna no siempre con éxito. La hidratación solo podía hacerse por vía oral, y no se conocía la importancia de los electrolitos. Pasaría muchos años hasta que la administración rápida de líquidos y sales minerales por vía intravenosa fuese posible.

La enfermedad se produce por la ingestión de agua contaminada o por los alimentos lavados con agua infectada. El bacilo del cólera se elimina por las heces que a su vez contamina los ríos y otras fuentes de agua utilizadas para el consumo.

DE DONDE PROCEDE

El cólera es una enfermedad endémica de la India. Los colonizadores ingleses y portugueses ya dejaron constancia de algunos casos en el siglo XVII. Pero no es hasta el siglo XIX cuando la enfermedad se extiende fuera de la India. Su trasmisión se vio facilitada por el aumento del comercio tanto por vía terrestre como marítima. También el regreso de las tropas, especialmente las británicas, contribuyó de forma importante a la importación del bacilo del cólera. Por los datos de que disponemos, parece que el vivrio cholerae sale de la India por primera vez en 1825, se extiende a través de Persia y Rusia y llega a Europa en 1833. Otra vía de transmisión fue la marítima ayudada por el intenso comercio entre la India y Europa. Como era de esperar, a través de las frecuentes rutas comerciales, la enfermedad no tardó en viajar desde Europa a América.

EL COLERA EN ESPAÑA

En España se detectan los primeros casos en el puerto de Vigo en 1833. Rápidamente la enfermedad se extiende por todo el país.

A lo largo del siglo XIX se producen en España cuatro epidemias de cólera, que causan una gran mortandad. Algunas fuentes hablan de 800.000 muertos a lo largo de todo el siglo. Las estadísticas no eran muy precisas en aquellos años y es posible que esa cifra sea algo exagerada,

La primera epidemia es declarada en el año 1833, año en que la epidemia llega a España por primera vez. Según datos oficiales, no siempre fiables, la epidemia se da por terminada en 1835. Es la que entra por Vigo, seguramente llega a esta ciudad en un barco con tripulantes infectados. Mueren algo más de cien mil personas.

Aunque no se conocía la causa de la enfermedad, las autoridades tomaron medidas ya clásicas en las epidemias de todos los tiempos: la cuarentena. Se ordena a los ciudadanos regresar a sus ciudades de origen y se cierran las puertas de las ciudades a las ocho de la noche y se abren al amanecer. Asimismo se prohíbe la venta de fruta y verdura para evitar tomar alimentos en malas condiciones que se pensaba era la causa del cólera.

La segunda epidemia es la más importante, tanto por su duración como por su intensidad. Comienza en 1854 y no termina hasta marzo de 1856. Es posible que la llegada a Vigo del vapor Isabel La Católica procedente de La Habana con varios enfermos de cólera, contribuyese al comienzo de la epidemia.

No tenemos datos sobre la mortalidad producida pero podrían doblar la mortandad de la primera epidemia.

Las autoridades organizan establecimientos sanitarios como las casas de socorro. Recomiendan ventilar las viviendas y no utilizar las cloacas de las calles. Se cerraron las escuelas. A los funcionarios encargados de trasladar los cadáveres la única instrucción que se les dio fue que se lavasen las manos con frecuencia.

La tercera epidemia es de corta duración pues comienza en junio de 1865 y termina en diciembre del mismo año. En tan breve espacio de tiempo mueren 236.000 personas.

Este brote de cólera tuvo su origen en la ciudad árabe de La Meca. A esta ciudad acudieron muchos peregrinos musulmanes desde la India con el consiguiente arrastre de la infección. Otros peregrinos se contagiaron y al regresar a otros puertos del norte de Africa llevaron consigo la infección. Debido al intenso tráfico comercial marítimo entre Africa y el sur de Europa, la enfermedad se propagó rápidamente por todo el mediterráneo entrando en Francia por Marsella y de allí al resto de los países europeos.

Se somete a cuarentena a los buques de muchos puertos, sobre todo en los puertos del mediterráneo. Ya más organizados se reparte comida a domicilio. En algunas ciudades se aísla a los enfermos en lazaretos.

La cuarta epidemia, también es de corta duración. Los primeros casos se detectan en junio de 1884 y los últimos casos se prolongaron hasta bien entrado el año 1885. Las muertes registradas oscilan entre las treinta y cuarenta mil personas.

COMO VIVIERON Y SUFRIERON ESTAS EPIDEMIAS LOS CIUDADANOS

Los datos que hemos señalado más arriba corresponden a los suministrados por las diferentes administraciones responsables de tomar las medidas para contener las epidemias. Pero también han llegado hasta nosotros las vivencias de los ciudadanos de a pie, vivencias que nos han dejado a través de sus memorias, que entre otros muchos datos se incluyen los referentes a la vida diaria durante las epidemias.

Así el impresor y editor Benito Hortelano, nos trasmite de forma muy vívida lo que vio durante la epidemia de 1833. La gente llana pensaba que la enfermedad se trasmitía de persona a persona por medio de algún tipo de miasma. Se establecieron de forma espontánea cordones sanitarios entre pueblos y provincias cortando todas las comunicaciones. En algunos pueblos los vecinos, armados con escopetas de caza, vigilaban que ningún forastero se acercase o sería rechazado por la fuerza.

Como ha ocurrido en otros casos similares, se extendió el rumor de que los frailes, con el deseo de vengarse de ciertas medidas tomadas por el partido liberal, las llamadas desamortizaciones, habían envenenado las fuentes. No hizo falta más para que se asaltasen las iglesias y conventos, quemando y destrozando todo lo que encontraron a su paso y matando a muchos de sus curas y frailes. También Benito Hortelano nos describe una imagen que se iba a repetir en las sucesivas epidemias: La mortandad fue tal que no había suficientes carros para trasladar a los cadáveres a las fosas comunes ni suficientes hombres para llevar acabo la tarea.

De la epidemia de 1884 tenemos más datos. El escritor Julio Nombela, en sus voluminosas memorias, nos refiere que no hubo familia en Madrid que no sufriera la pérdida de uno o dos de sus miembros. A veces la familia entera desaparecía. El ayuntamiento dispuso de numerosos carros tirados por caballos, para recoger en los domicilios a los difuntos, que envueltos en sábanas eran llevados a las fosas comunes sin poder ser acompañados por sus seres queridos debido al riesgo de contagio. Nunca sabrían donde fueron enterrados.

El propio Nombela nos describe la ciudad de Madrid como “un corral de vacas” por sus deficientes servicios higiénicos. Faltaba el agua potable y las fecales corrían por el centro de las calles. No se sabía que un simple gesto como el hervir el agua era un remedio eficaz. De todas formas, algo sospechaban pues preferían beber té. El único remedio mencionado era el alcanfor pues se creía que sus vapores evitaban el contagio.

El Dr. Espina y Capo, en sus también voluminosos memorias, vuelve a referirse a la gran mortandad de la última epidemia y a la falta de medios para trasladar los cadáveres. Se llegaron a agotar los ataúdes. Los asilos y hospitales estaban llenos.

También nos dejó cierta información sobre la epidemia de 1884 el Dr. Angel Pulido, gran defensor de la vacuna, como veremos en el apartado siguiente.

SE DESCUBRE LA CAUSA DEL COLERA

En el año 1833, la epidemia de cólera produce estragos en la ciudad egipcia de Alejandría. A esta ciudad acuden numerosos investigadores europeos para estudiar la enfermedad. Entre ellos se encontraba un joven bacteriólogo alemán, el Dr. Robert Koch. Este investigador encontró en las heces de los enfermos del cólera un bacilo aeróbico gram negativo que pensó era la causa de la enfermedad. Este germen se conoce desde entonces como vibrio cholerae. Pero

EL DR. ROBERT KOCH

el Dr. Koch no consiguió transmitir experimentalmente la enfermedad utilizando este bacilo por lo que no todo el mundo aceptó su tesis en ese momento. Así ocurre a veces en el avance de la medicina. El Dr. Robert Koch ha sido uno de los más importantes investigadores en el campo de la medicina infecciosa y a él se deben muchos descubrimientos en este campo. Por ejemplo, descubrió el bacilo responsable de la infección tuberculosa que en su honor se conoce como bacilo de Koch. Por este hallazgo recibió el premio Nobel de medicina en 1905.

EL DR. JAIME FERRAN Y LA VACUNA DEL COLERA

Mientras tanto, en Barcelona, el Dr. Jaime Ferrán, director del Laboratorio Microbiológico Municipal, estaba convencido de que el vivrio cholerae descubierto por el Dr. Koch, era sin duda el causante de la enfermedad del cólera. En su laboratorio hizo cultivos de este germen e incluso desarrolló una vacuna con bacilos vivos atenuados.

En 1884 y 1885 la epidemia de cólera ataca de lleno a la provincia de Valencia. Las autoridades, conocedoras del trabajo de Ferrán, solicitan su ayuda. Acude Ferrán con su recién elaborada vacuna de gérmenes vivos atenuados. Esta vacuna, inyectada por vía subcutánea produce una enfermedad leve que resulta en una inmunidad contra el cólera. Para demostrar su inocuidad Ferrán se vacuna a si mismo. Vacuna a muchas personas con buenos resultados. En algunos casos no es efectiva y Ferrán insiste en que la vacuna solo es efectiva si se administra en personas que todavía no han contraído la enfermedad, es una vacuna, no es un tratamiento.

SORPRENDENTEMENTE MUCHOS MEDICOS RECHAZAN LA VACUNACION

A pesar de los buenos resultados obtenidos, la vacunación tiene muchos adversarios incluso entre los médicos. Insisten en que esta vacuna produce la enfermedad completa y no la inmunidad. Para resolver esta controversia, las autoridades sanitarias del gobierno central, envían una comisión de expertos para que elaboren un dictamen. El resultado no es concluyente por lo que se envía una segunda comisión. En apoyo de Ferrán acude desde Madrid el Dr.Angel Pulido, que se

EL DR. JAIME FERRAN

hace vacunar y vacuna a toda su familia y a muchos amigos. El Dr. Pulido era un personaje influyente, había sido diputado en Cortes, Senador, Director General de Sanidad y representante de España en el Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones en Ginebra. A pesar de todo, las comisiones de expertos determinan que la efectividad de la vacuna no está probada y la vacuna se prohíbe. Uno de los que negaron la efectividad de la vacuna fue el Dr. Santiago Ramón y Cajal, que en aquel momento era catedrático de anatomía en la Universidad de Valencia.

De haberse aprobado la vacuna se habrían salvado 150.000 vidas según una estimación del Dr. Pulido, estimación que dejó reflejada en uno de sus informes.

En este episodio la actitud del Dr, Jaime Ferrán es sorprendente. Para estudiar este brote epidémico de Valencia acudieron investigadores de muchos países europeos,especialmente de Francia. Lo que querían saber es cómo Ferrán había elaborado la vacuna, por que medios había conseguido atenuar el bacilo para conseguir que su administración fuese inocua. Ferrán se negó a revelar su método y los investigadores regresaron decepcionados a su respectivos países sin recomendar la vacuna. No sabemos la razón por la que Ferrán actuó de esta manera, que retrasó la aceptación de su vacuna. No fue hasta 1907 cuando la Academia de Ciencias de París reconoce los méritos del Dr.Jaime Ferrán y le otorga el Premio Breant.

La medicina avanza entre el sufrimiento y la incomprensión. Pero avanza.

Para realizar este artículo nos hemos ayudado de la siguientes referencias:

María José Baguena. El descubrimiento del Dr. Ferrán. La vacuna anticolérica. Historia 16. Año XV, nº 72. Agosto 1990.

William H. McNeill. Plagas y Pueblos. Editorial Siglo XXI. Madrid 2016 – .

Marie Claude Joncour. Las Epidemias de Cólera Durante el Siglo XIX. Anales de Medicina y Cirugía. Octubre – Diciembre 1975.

Julio Nombela. Impresiones y Recuerdos. Ediciones Giner. Madrid 1976.

Memorias de Benito Hortelano. Editorial Espasa Calpe. Madrid 1936.

Antonio Espina y Capo. Memorias. Editorial Espasa Calpe. Madrid 1929.

Angel Pulido. El Dr. Pulido y su Epoca. Imprenta F. Domenech. Madrid 1945.

Harrison. Principles of Internal Medicine. Ed. McGraw Hill, 1974.

2021-06-15T09:39:41+00:00 marzo 5th, 2021|Categories: Practica medica en la historia|0 Comments

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