ALEXIS CARREL. EL CIRUJANO QUE HIZO POSIBLE LOS TRASPLANTES

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Alexis Carrel (1873 – 1944) fue un cirujano e investigador francés que desarrolló la mayor parte de su carrera en los Estados Unidos. Llevó a cabo las primeras anastomosis vasculares, lo que hizo posible la realización de trasplantes de órganos. Posteriormente inició la técnica de cultivo de células sin grandes resultados pero poniendo las bases para los cultivos celulares que hoy son habituales en la investigación biológica. Nunca renunció a su nacionalidad francesa y se alistó en el ejército francés durante la Primera Guerra Mundial. Durante la Segunda Guerra Mundial de nuevo regresó a su patria mostrando simpatías por el gobierno fascista de Vichy y sus aliados alemanes. Por este motivo y finalizada la guerra fue acusado de colaboracionista y perseguido por ello. Hoy en día la figura de Alexis Carrrel está prácticamente olvidada a pesar de sus grandes logros en la investigación que incluso le valieron un Premio Nobel.

LOS COMIENZOS

Alexis Carrel nace en la ciudad francesa de Lyon el 28 de junio de 1873 en el seno de una familia burguesa bien acomodada. Su padre trabajaba en la industria textil y en la familia abundaban los empresarios, políticos y magistrados. Familia profundamente católica (uno de los sobrinos fue obispo de Clermond Ferrand) no dudó en confiar la educación primaria de Alexis a los jesuitas de Saint Joseph. Fue un buen estudiante, pero sin destacar en ninguna materia. Alexis se inclinaba por la carrera militar pues le gustaba el orden y la disciplina, pero fue rechazado por ser corto de vista. En octubre de 1891 ingresa en la facultad de medicina de Lyon, una de las mejores del país en aquellos momentos.

LOS ESTUDIOS DE MEDICINA.

En la Universidad de Lyon tiene como profesores al gran cirujano Matieu Jaboulay y al anatómico y también cirujano Leo Testut cuyos textos han sido estudiados en todas las Universidades de Europa hasta bien entrado el siglo XX. Alexis Carrel se doctora en medicina en 1899 y se incorpora al departamento de Testut donde perfecciona sus conocimientos de anatomía que tan importantes iban a ser en su vida como cirujano. Un suceso ocurrido en 1894 iba a señalar a Carrel la senda a seguir. El Presidente De Francia Sadi Carnot visita la ciudad de Lyon y sufre un atentado al ser apuñalado en el abdomen. El Presidente muere desangrado pues la lesión que sufrió en la vena porta no pudo ser reparada. Sencillamente la nadie tenía experiencia en cirugía vascular en aquellos momentos. Alexis Carrel se inclina por la todavía naciente cirugía vascular.

LA CIRUGÍA VASCULAR

El propio profesor de Alexis, el Dr. Jaboulay en 1986 había descrito en el animal de experimentación un técnica para unir dos arterias (anastomosis vascular) y mantener así el flujo de sangre. Utilizaba suturas muy gruesas a través de la pared completa de las arterias, pero frecuentemente se formaban coágulos que obstruían el paso de la sangre. En 1987 el Dr. J.B. Murphy, de Chicago, había publicado algunos trabajos sobre otra técnica de anastomosis arterial en el animal de experimentación. Con toda esta información, Alexis Carrel diseñó una técnica para unir dos arterias utilizando suturas muy finas y cosiendo solo la capa superficial (adventicia) con lo que se evitaba la formación de coágulos y se mantenía el flujo de la sangre. Esta técnica se sigue utilizando hoy en día aunque con algunas modificaciones permitidas por disponer de mejores suturas e instrumentos quirúrgicos. En 1902 el Dr. E. Ullman, en Viena, realizó el primer trasplante de riñón en el animal de experimentación.

LA PERSONA ALEXIS CARREL.

De baja estatura, corto de vista, bien vestido, con una espesa barba (más adelante se la afeitaría), no fuma, apenas bebe alcohol. Soltero y sin compromiso conocido, practicaba la esgrima y la equitación. Acude regularmente a las conferencias del grupo conservador de los seguidores de Joseph de Maistre, filósofo francés enemigo de la democracia y monárquico crítico con la Revolución Francesa. En 1902 acude a Lourdes como médico de un grupo de peregrinos. A pesar de su formación científica Carrel no ocultaba su fe en las curaciones milagrosas. El resto de su vida creyó que la ayuda divina podía, si no curar,por lo menos acelerar la curación natural. Estas creencias, a las que nunca renunció, provocaron duras críticas de sus colegas. Incluso la Iglesia Católica renunció a apoyarle ya que no deseaba entrar en una controversia entre ciencia y religión.

Así se formó la personalidad de Alexis Carrel. Conservador en lo social y lo político, profundamente católico en lo religioso bordeando la superstición. Esta personalidad le acompañaría toda su trayectoria de investigador a lo largo de su vida. Conservador en lo personal, arriesgado y progresista como investigador.

MARCHA A AMERICA

Alexis Carrel no consigue trabajo en Francia aunque lo intenta trasladándose a París. Sus inclinaciones hacia las curaciones milagrosas eran inaceptables para la comunidad científica de su país, En 1904 decide trasladarse a la región francófona de Canadá a donde no llegaban sus antecedentes. En Montreal tiene amigos que intentan ayudarle, pero tampoco consigue un puesto académico a pesar de que está dispuesto a trabajar sin remuneración ya que le era posible mantenerse con sus propios medios económicos. En un congreso de cirugía conoce al profesor Carl Beck, checo de nacimiento y que había estudiado con Billroth en Viena. Ahora Beck era el jefe de cirugía del University College de Chicago. Beck conocía los trabajos de Carrel sobre anastomosis arterial y le ofreció trabajo con él. Beck ya había intentado un trasplante de riñón en el perro, pero sin éxito.

Carrel no llega a adaptarse ben a este ambiente. Habla mal el inglés y no le gusta la cirugía clínica. Viaja frecuentemente a Francia como consuelo. Toma en consideración trasladarse a Nicaragua donde le ofrecieron trabajo, pero renuncia porque, según dejó escrito, “los latinoamericanos son tan salvajes como los indios a los que masacraron. Solo los anglosajones pueden civilizar países”.

En 1905 obtiene un puesto en Departamento de Biología Experimental de Chicago, sin sueldo. Aquí conoce a otro cirujano, Charles Guthrie, también interesado en la cirugía vascular. Juntos realizan trabajos sobre el uso de fragmentos de venas para sustituir fragmentos de arterias, Mejoran la técnica de trasplantes de órganos en los animales con buenos resultados técnicos por el su dominio de las anastomosis vasculares. Pero comprueban que los trasplantes se mantienen vivos poco tiempo. Por primera vez tienen na percepción de lo que más adelante se denominaría rechazo.

Guthrie y Carrel no se llevan bien. Guthrie es un hombre concienzudo que quiere analizar y estudiar bien los casos antes de publicarlos. Por el contrario, Carrel quiere publicar rápidamente, con resultados superficiales y no bien controlados, con el objetivo de que no se le adelanten otros investigadores. Finalmente se separan y Guthrie marcharía a St. Louis, en el estado de Missouri, a la George Washington University. A lo largo de los años siguientes los dos cirujanos mantuvieron contacto, no siempre amistoso. Guthrie se quejó en varias ocasiones de que Carrel publicaba trabajos realizados por ambos pero en los que no se mencionaba a Guthrie somo autor. Esta forma de publicar artículos apresurados y omitiendo, simplemente por la prisa, el nombre de otros colaboradores, fue una constante de la vida científica de Carrel y que había de costarle muchas enemistados.

EL ROCKEFELLER INSTITUTE

El Instituto Rockefeller de Nueva York fue fundado en 1904 por el financiero y empresario del petróleo, John D. Rockefeller. Sostenido solamente con dinero privado, se dedicó desde sus comienzos exclusivamente a la investigación. Sus investigadores estaban asalariados y a tiempo completo. La idea no era original pues en Europa se existían centros similares como el Instituto Pasteur de París, el Kaiser Wilhelm Institute de Berlín y el Instituto Lister de Londres.

Alexis Carrel obtiene un puesto de investigador en el Instituto Rockefeller en 1906. Por primera vez tuvo un puesto remunerado desde que vino a América. Su nombramiento era en el departamento de Fisiología Experimental. Carrel era un cirujano pero ya había decidido dedicarse exclusivamente a la investigación pues solo los investigadores podían trabajar el el Instituto. Renunció a obtener una licencia para ejercer la medicina por lo que nunca trabajó como médico.

Las instalaciones eran magníficas, Los quirófanos experimentales y el animalario (alojamiento de los animales) eran todo lo que un investigador podía desear.

En su primer año en Nueva York, Carrel realizó numerosos auto trasplantes de riñón y de extremidades en animales. Perfeccionó la técnica de cirugía de la aorta abdominal y de la carótida. Su dominio de la cirugía vascular le llevó a realizar una de las primeras, si no la primera, transfusión sanguínea entre humanos, conectando una arteria del brazo de un padre a una vena de su hija que padecía un trastorno de coagulación. Esta intervención fue todo un éxito lo que dio gran publicidad a Carrel y al Instituto Rockefeller. Hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos no existían las transfusiones como las conocemos hoy, con sangre tratada y almacenada en los llamados bancos de sangre.

Insiste en los trasplantes de riñón y determina ya de forma definitiva que los órganos trasplantados son siempre rechazados. Inicialmente se pensó en que la causa era técnica o infecciosa pero Carrel apunta a que la causa es biológica de naturaleza desconocida. Pierde el interés por los trasplantes al considerarlos imposibles. No vería como en 1950 se acuñó el término rechazo para explicar este problema.

Son años de éxitos y el prestigio de Carrel es enorme. Recibe constantemente visitas de otros investigadores americanos y europeos interesados por su trabajo.

EL GRAN CAMBIO: LOS CULTIVOS CELULARES

En 1909 Carrel da por concluida las investigaciones sobre trasplantes, al considerar que mientras no se resolviese el problema del rechazo, no era posible conseguir ningún progreso. Esta línea de investigación estaba cerrada.

Carrel pensaba que el rechazo se debía a que el órgano trasplantado había perdido su inervación natural. Por entonces, el biólogo de la Universidad de Yale, Ross Harrison, estaba estudiando el crecimiento de células nerviosas en cultivos in vitro (por estos estudios recibiría el Premio Nobel en 1917). Carrel pensó que este era el futuro y se dedicó desde entonces a lograr el cultivo de células de diversos tejidos para obtener lo que el llamó una linea inmortal de células. Utilizó para ello tejido de la glándula tiroides, del riñón y algún tejido nervioso. Consigue algunos avances, mejorando los medios de cultivo y refrescando estos medios periódicamente con medio fresco. Pero en conjunto sus investigaciones resultaron en fracaso y no se consiguió su anhelada linea de células inmortales. Los tejidos cultivados morían al poco tiempo o eran sustituidos por fibroblastos (tejido fibroso). Sus trabajos fueron muy criticados por los diversos medios científicos tanto americanos como europeos.

EL PREMIO NOBEL.

A pesar de todo, Carrel era recordado por sus investigaciones sobre la cirugía vascular y los trasplantes de órganos. Por estos trabajos recibe el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1912. Al otorgarle este premio, la Academia del Nobel no menciona sus trabajos sobre cultivos celulares que llevaba haciendo desde 1909. En la ceremonia de entrega Carrel, ciudadano francés, pide ser presentado por el embajador de los Estados Unidos. Es una muestra más de su relación ambivalente de amor odio entre su país de origen y su país de adopción.

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

En 1913 Carrel, a sus 41 años de edad, contrae matrimonio con una acaudalada viuda francesa, Anne Laura Gourlez, a quien conoció en uno de sus viajes a Lourdes, donde Anne acudía como enfermera de un grupo de peregrinos. En 1914 comienza la Primera Guerra Mundial y Alexis Carrel, ciudadano francés, es movilizado como médico del ejército de Francia. Trabaja en hospitales de retaguardia y junto al químico Henri Dakin (un inglés emigrado a los Estados Unidos) describe un método para el tratamiento de las heridas de guerra mediante lavados con un líquido antiséptico, conocido como líquido de Dakin (una mezcla de hipoclorito y ácido bórico). Este método no es demasiado eficaz y es pronto sustituido por el de Orr, que prescindía de los antisépticos e inmovilizaba con una escayola. William Orr era un cirujano americano que llegó a Europa con las tropas de los Estados Unidos y diseñó su método para poder evacuar rápidamente a los heridos.

Al final de l guerra Carrel recibe diversas distinciones como reconocimiento a su labor. Entre ellas están la Orden de Leopoldo de Bélgica, la Gran Cruz de Suecia, la Orden de San Miguel y San Jorge de Gran Bretaña, la medalla de Servicios Distinguidos de los Estados Unidos y por Francia el nombramiento de Comendador de la Legión de Honor.

REGRESO A NUEVA YORK

Al finalizar la guerra, Carrel regresa a su puesto en el Instituto Rockefeller de Nueva York, Su carrera como investigador está ya en una línea descendente. Intenta de nuevo los cultivos celulares. Estudia el proceso de envejecimiento con la intención de encontrar la forma de detenerlo. En realidad los siguientes veinte años no producen ningún avance es sus investigaciones, aunque alguna de sus técnicas son recogidas por otros investigadores que llevarían adelante los cultivos de tejidos. Entre ellos Peyton Rous que demuestra la posibilidad de que algunos tumores cancerosos fuesen producidos por virus. Y Thomas Rivers que utiliza las técnicas de Carrel para cultivar virus y producir vacunas.

Pero poco a poco, Carrel va pasando más tiempo en Francia. En 1923 compra una isla en la costa francesa de Bretaña, la isla de Saint – Gildas. La isla tenía una vivienda de dos pisos y una capilla. El resto era una granja. Aquí se estableció su esposa que apenas viajó desde entonces a Nueva York. Cuando reside en esta ciudad, Carrel hace vida de soltero, apenas tiene vida social. Recibe nombramientos honorarios del City College de Nueva York, y de las Universidades de Columbia, Brown, Belfast, Pinceton y California. Todavía era recordado por sus investigaciones pasadas.

Cada vez está más aislado en el Rockefeller Institute y un nuevo proyecto con ratones para investigaciones del cáncer resulta en un fracaso a pesar del gran esfuerzo económico realizado por el Instituto.

EL HOMBRE, ESE DESCONOCIDO. SU GRAN OBRA FILOSOFICA.

En el año 1934 Alexis Carrel publica un libro que contiene la esencia de sus pensamientos sociales, políticos e incluso filosóficos. Esta obra se titula “El Hombre, Ese Desconocido” y fue publicado por la editorial Harper and Brothers. En este libro Alexis Carrel describe la sociedad de su tiempo de una forma pesimista, donde la ciencia y la tecnología han creado un mundo el el que el Hombre no encaja. El Hombre está perdido en el mundo que ha creado. Las naciones occidentales están en decadencia física, mental y moral. Se aprecian influencias de Spengler y Nietzsche. Pero las soluciones que ofrece son sorprendentes. Los remedios son espirituales y físicos. Hay que modificar el sistema educativo para crear élites. Debe de establecerse un servicio militar obligatorio de dos años para inculcar los valores de disciplina y organización. Declara sin reparos su admiración por la política fascista de Mussolini.

El libro recibe críticas feroces pero es un extraordinario éxito de ventas tanto en América como en Europa. Se multiplican sus ediciones y se traduce a muchos idiomas. Hay ediciones en Noruega, Dinamarca, Holanda, Checoeslovaquia, Polonia, Suecia, Portugal, Finlandia, Estonia, Rumanía, Turquía y España. Incluso se publica un resumen de esta obra en el Readers Digest, publicación de lectura popular de gran tirada en aquellos años. Este éxito de ventas resulta en unos enormes ingresos económicos para Carrel.

LA VIDA CIENTIFICA SE TERMINA

En los años siguientes la actividad investigadora de Carrel disminuye notablemente. Concretamente en los años 1936 y 1937 no publica ningún artículo científico. Poco antes, en 1935, conoce al ingeniero y héroe de la aviación Charles Lindberg con el que construye una bomba de perfusión para mantener con vida a los órganos previos al trasplante. Pero este proyecto también fracasa. En 1939, a los 66 años de edad, Alexis Carrel se retira, muy a su pesar, del Rockefeller Institute.

´Se le ofrece la posibilidad de continuar trabajando pero en un laboratorio pequeño y casi sin dotación de personal, pero Carrel renuncia y deja para siempre de su puesto de investigador.

LOS AÑOS EQUIVOCADOS

En junio de 1939, recién jubilado, Alexis Carrel regresa a Europa. Aunque sigue teniendo gran número se lectores a través de las sucesivas ediciones de su libro y de colaboraciones con el Redaders Digest, su mente ya está en otra cosa. Sus ideas, no siempre constantes,a favor de las ideas del fascismo alemán e italiano son públicas. Pero frecuentemente también rectifica. También creía que los judíos de América impulsaban a los Estados Unidos contra Alemania, lo que le parecía negativo.

En septiembre de 1939 comienza la Segunda Guerra Mundial. Carrel se posiciona claramente a favor de Francia y ofrece su colaboración. Incluso intenta obtener ayuda americana para su país. El ejército alemán invade Francia, que se rinde el 2 de junio de 1940. Carrel se encuentra en este momento en Nueva York. Cuando se establece el nuevo gobierno francés en Vichy presidido por el Mariscal Petain, gobierno colaborador y controlado por Alemania, Carrel decide volver a

Francia y colaborar con Vichy. Considera esta decisión no como un acto de colaboración con los alemanes sino como un escudo para proteger a Francia de Alemania. Pero Carrel, cuyas ideas ya hemos descrito más arriba, se encuentra a gusto en esta situación. Y es enemigo de cualquier intento de otros países de intervenir para liberar a Francia. El problema deben resolverlo los franceses en colaboración con los alemanes.

En noviembre de 1941 Carrel se traslada al París ocupado para organizar la Fundación

Francesa para el Estudio de la Humanidad con un presupuesto de 40 millones de francos. Por supuesto, todo esto con la aquiescencia de las autoridades alemanas que le facilitan el espacio que necesitaba. La función primordial de esta fundación era el estudiar las carencias alimenticias de la población en tiempo de guerra. En 1943 la Fundación tenía 230 trabajadores a tiempo completo.

En Agosto de 1943 Carrel sufre un ataque cardíaco del que tardará varios meses en recuperarse. En su ausencia, sus colaboradores intentan dificultar las relaciones con los alemanes, ante la perspectiva de una invasión aliada, pero Carrel a su vuelta restablece las buenas relaciones con los ocupantes. En Agosto de 1944 Carrel sufre otro ataque cardíaco, cinco días antes de la entrada de los ejércitos aliados en París.

EL FINAL

Liberado París, todos se vuelven contra Carrel por haber colaborado con los ocupantes alemanes. La acusación es de colaboracionista, una de la acusaciones más graves que podían hacerse en aquellos momentos y que llevó a la pena de muerte a muchos franceses. El 5 de noviembre se emite una orden de detención bajo dicha acusación. Demasiado tarde. Aquel mismo día Carrel moría.

Se celebra un breve funeral en París al que acude un representante del gobierno de Gran Bretaña. No acude ningún representante de Francia o de los Estados Unidos. Finalmente Carrel es enterrado en su isla de Bretaña.

LO QUE QUEDA DE ALEXIS CARREL

Inmediatamente después de la guerra el nombre de Carrel es proscrito. Incluso en algunos de los procesos de Nuremberg su nombre es citado. Poco a poco va cayendo en el olvido.

Es a partir de 1950, atemperada la atmósfera emocional de la posguerra, cuando el nombre de Carrel vuelve a la luz púbica. Con el progreso de la cirugía se reconocen los trabajos de Carrel en cirugía vascular y en trasplantes, y sus técnicas originales son puestas en valor. Asimismo el cultivo de células, ahora posible por nuevos avances, se apoyan el los primeros intentos de Carrel. Su nombre aparece en el callejero de varias ciudades de Francia y del Canadá francófono. En el centenario de su nacimiento, en 1973, se celebran varios actos recordando su vida. Su libro, “El Hombre, Ese Desconocido” conoce nuevas ediciones y se vende bien. Se publica sobre todo en Francia pero hay una edición argentina en 1975 y otra en México en 1982. En España se publica en 1970. Su viuda legó el archivo de Carrel a la Georgetown University de Washington, centro dirigido por los jesuitas. Esta documentación ha sido utilizada por los estudiosos para escribir nuevas biografías como la que escribió el cirujano Robert Soupault, que se publicó en París en 1952 y que sirvió de base para otras biografías escritas con posterioridad. Como anécdota mencionaremos que Suecia emitió un sello de correos con la efigie de Alexis Carrel en 1972 y en 1979 los astrónomos dieron el nombre de Carrel a un cráter de la luna. Premio Nobel que se disputan Francia y Los Estados Unidos, porque aunque Carrel vivió y trabajó más de treinta años en los Estados Unidos, siempre mantuvo su nacionalidad francesa y nunca quiso obtener la americana. Siempre vivió en los Estados Unidos con un visado de trabajo.

CONCLUSION

Alexis Carrel fue un científico eminente que se colocó en el lado equivocado de la historia.

Este artículo ha sido realizado apoyándonos en los siguientes textos:

David Hamilton. Alexis Carrel The First Transplant Surgeon. World Scientific Publishing Co. Singapore 2917.

Albert S. Lyons. Historia de la Medicina. Ediciones Doyma. 1980.

2018-11-05T11:50:44+00:00 noviembre 5th, 2018|Categories: Biografias|0 Comments

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