LA ENSEÑANZA DE LA MEDICINA EN ESPAÑA EN EL SIGLO XIX

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La enseñanza de la medicina en la España del siglo XIX estuvo muy mediatizada por el convulso estado de la política en esa época. Por ello es importante iniciar este artículo con una breve sinopsis de los distintos periodos políticos de ese siglo y de su influencia en la educación de los médicos.

A finales del siglo XVIII todavía predomina en la ciencia española el espíritu de la Ilustración. Los estudios de la anatomía, la fisiología y las ciencias fisicoquímicas alcanzan en España un momento de esplendor muy cerca del nivel de otras naciones Europeas. La invasión por las tropas de Napoleón se acompaña de la llegada de médicos franceses que traen nuevas ideas más modernas de las que se aprovechan muchos médicos españoles. Algunos de estos médicos, acusados de afrancesados, deben de abandonar el país junto a las tropas de Napoleón con lo que se pierden profesionales de alto nivel con el consiguiente empobrecimiento de la medicina española.

El regreso al trono del rey Fernando VII desde su exilio francés en 1814 da inicio a una época de absolutismo político y social que influye necesariamente en la medicina. España se aísla de Europa y de sus avances científicos por lo que el nivel de la enseñanza y la práctica de la medicina se hunde de forma estrepitosa. Se encarcela, depura o exilia a la casi totalidad de los médicos liberales que habían permanecido en España, entre ellos todos los profesores del Colegio de Medicina de San Carlos de Madrid. En 1820 el rey es obligado a jurar la constitución de 1812 y se abre un periodo de esperanza que dura hasta 1823. Es el llamado trienio liberal en el que los intentos de mejorar no llegan a fructificar por falta de tiempo. Desde 1823 hasta la muerte del rey en 1833 de nuevo se instaura una política absolutista que impide a la ciencia española y, por lo tanto, a la medicina relacionarse con los avances que se están llevando a cabo en Europa. Es la llamada década ominosa.

A la muerte de Fernando VII sube al trono su hija Isabel II. Este reinado dura hasta la revolución de 1868 cuando la reina es destronada. Es el llamado periodo intermedio en el que se abre de nuevo la esperanza de abrirse a Europa y a sus avances científicos incluyendo los relacionados con el saber médico. Pero esta esperanza se ve defraudada por el fracaso de los políticos para modernizar España. Las luchas intestinas de los partidos liberales, cuya fracción moderada prácticamente mantiene el absolutismo del reinado anterior, impide todo progreso. Cierto es que hay más libertad para importar y traducir algunos de los textos editados más allá de nuestras fronteras. Los médicos españoles pueden leer a Virchow y a Magendie y aunque algunos profesionales, gracias a su esfuerzo personal, alcanzan un gran nivel, en conjunto la medicina española sigue aislada de la europea.

En 1968 comienza una época de libertad de enseñanza y de cambios, no siempre justos, en las cátedras universitarias. Esta es la época del destronamiento de Isabel II, del reinado de Amadeo de Saboya y de la Primera República. Termina con la Restauración de Alfonso XII en el año 1875. Comienza de nuevo una era de conservadurismo político y social que había de contagiar sin remedio ala enseñanza universitaria

La información contenida en este artículo la hemos obtenido fundamentalmente de los libros de memorias de médicos del siglo XIX. Esta información puede ser incompleta pero, desde luego, es muy directa y viva.

PERIODO ABSOLUTISTA

El final de la Guerra de la Independencia y la subida al trono de Fernando VII supone la marcha de España de los llamados afrancesados por haber colaborado con Napoleón. Entre estos exiliados se encuentran muchos de los mejores y más modernos y avanzados profesionales del país,incluyendo los médicos. Vuelve la medicina basada en Galeno e Hipocrátes. La enseñanza se hace muchas veces en latín. Vuelven los médicos barberos. Los estudiantes de medicina se costean los estudios trabajando como mancebos en las barberías donde aprenden a manejar la lanceta para hacer sangrías. Por la tarde acuden a la Facultad de Medicina donde aprenden nociones de anatomía, fisiología, higiene, obstetricia, sangrías, el uso de las sanguijuelas y la aplicación de ventosas.

Ante la escasez de médicos, sobre todo en el medio rural, en 1827 el Gobierno absolutista aprueba la Ley de Sanidad que otorga la asistencia médica en las zonas rurales a los cirujanos romancistas, es decir a los barberos sangradores.Poco antes se había regulado la titulación y el trabajo de las matronas cuyos conocimientos eran adquiridos por la práctica y sin supervisión por médicos obstetras.

Las cátedras se asignaban por oposición pero las oposiciones siempre estaban trucadas. Siempre las ganaban lo fines a la política del Gobierno y los hijos y familiares de los catedráticos.

PERIODO INTERMEDIO

Los gobiernos moderados centralizan la provisión de las cátedras. Hasta entonces, las oposiciones de hacían en cada Facultad, con tribunales formados por catedráticos del propio Centro, y el nombramiento era comunicado al Gobierno en Madrid, que se limitaba a sancionar el resultado. Pero ahora era el Gobierno el que controlaba las oposiciones. Con esta medida se acababa con el caciquismo local que era sustituido por el caciquismo central. En cualquier caso esto resulta en un mejor nivel de la enseñanza. En el preparatorio de ingreso en la facultad de medicina se estudia física, química y botánica. En la Universidad de Cádiz, en segundo curso se estudia anatomía topográfica y fisiología. El texto de fisiología de Magendíe se había traducido y estaba al alcance de algunos estudiantes, aunque no era texto oficial. En sexto curso ya se estudiaba partos, clínica quirúrgica y clínica médica.

Como curiosidad mencionaremos, pues un tema próximo a la medicina, que en 1940 se regulan los estudios de farmacia. Así en el Colegio de San Fernando de Farmacia se estudia latín, lógica, aritmética, álgebra, geometría, mineralogía, zoología, botánica, física, química y materia farmacéutica.

PERIODO REVOLUCIONARIO

Con este nombre se conoce el periodo que va desde el destronamiento de Isabel II en 1868 hasta la Restauración Borbónica en 1875. El nuevo Gobierno, dirigido por el general Prim decreta la libertad de enseñanza. Hasta entonces la enseñanza de la medicina era responsabilidad de los Colegios o Facultades de Medicina, que aunque hoy nos parezca mentira, no disponían de camas hospitalarias con enfermos para enseñanza clínica. La enseñanza era siempre teórica sin contrapunto práctico, excepto en el caso de la anatomía que se enseñaba en la sala de disección aunque con mucha limitaciones. El Dr. Espina cuenta como la osteología se enseñaba a distancia, el catedrático explicaba con un hueso en su mano y los estudiantes, a distancia sentados en el anfiteatro y casi sin ver el hueso, seguían las lecciones.

Al establecerse la libertad de enseñanza, los estudiantes podían acudir a los distintos Hospitales para recibir enseñanza práctica. Así en Madrid el Hospital General (también conocido como Hospital Provincial) se convierte en el centro más importante de la enseñanza de la medicina. En Sevilla, el Dr. Federico Rubio organiza su Escuela Libre de Medicina. Eso si, estos estudiantes, conocidos como estudiantes libres, tenían que examinarse ante los catedráticos de la Universidad, donde no eran muy bien recibidos.

El periodo revolucionario produce una verdera revolución en la Universidad. Los catedráticos conservadores son depuestos de sus cátedras y sustituidos, siempre con criterios políticos, por otros considerados liberales. Hay casos en los que los propios estudiantes intervienen tanto en la destitución como en el nombramiento de catedráticos. Los médicos del Hospital General son nombrados adjuntos a las cátedras de la Facultad, con gran disgusto y resistencia por parte de los catedráticos.

Con todo, la enseñanza de la medicina mejora de forma notable. La libertad de enseñanza puso en contacto a los estudiantes con la enseñanza práctica. Nuevos profesores, algunos con estudios realizados en diversos países europeos, se incorporaron a la enseñanza. En este sentido la creación de la Junta de Ampliación de Estudios facilitó la salida de muchos médicos para completar su formación en el extranjero. Se tradujeron con regularidad los textos médicos editados en Francia, Alemania e Inglaterra. Las revistas científicas llegaban con asiduidad.

Un testimonio interesante de este periodo es el de Santiago Ramón y Cajal que estudia la carrera de medicina en Zaragoza a finales de esta época. Termina la carrera en 1873. En el preparatorio estudia historia natural (zoología, mineralogía y botánica), física y química. En los primeros años estudia anatomía, fisiología, patología médica y quirúrgica, terapéutica e higiene. Es entonces cuando tiene acceso a una traducción de la Patología Celular de Virchow, texto que sería fundamental en su formación médica. Completa la carrera con las asignaturas de medicina legal, obstetricia y psicología.

LA EPOCA DE LA RESTAURACION

Con la restauración de Alfonso XII se termina una época de apertura y liberalismo y se entra en una época conservadora. Se suprime la libertad de enseñanza, que vuelve al ámbito exclusivo de las facultades de medicina. Las cátedras se cubren por oposición pero dentro de una unidad de enseñanza. Tanto los requisitos para opositar como los planes de estudio son uniformes par todo el país y determinados por el Gobierno Central. El testimonio de esta época la encontramos en Gregorio Marañón, que aunque comenzó la carrera de medicina en el año 1902, está inmerso en el espíritu de la Restauración. En el preparatorio estudia física general, química general, mineralogía, botánica y zoología. Este preparatorio recuerda mucho al estudiado por Ramón y Cajal treinta años antes. Pero es en otras asignaturas donde se aprecia cierto progreso de acuerdo con los avances del saber médico. Por ejemplo estudia histología que ya se había desgajado de la anatomía. Precisamente su profesor, tanto de histología como de anatomía patológica (también nueva asignatura) las recibe del propio Ramón y Cajal, ya catedrático en Madrid. El resto de las asignaturas ofrecen pocos cambios. Patología médica y quirúrgica, obstetricia ya junto con la ginecología, higiene, medicina legal. Solo una asignatura nueva, la pediatría. Este plan de estudios de la medicina prácticamente no cambió en los siguientes cincuenta años, cuando estudió la carrera el autor de este artículo entre 1961 y 1967..

Para realizar este artículo nos hemos apoyado en los siguientes textos:

José María López Piñero y otros. Medicina y Sociedad en la España del Siglo XIX. Sociedad de Estudios y Publicaciones. Madrid 1964.

Santiago Ramón y Cajal. Recuerdos de mi Vida. Clasicos de la Ciencia y Tecnología. Critica, Barelona 2006.

Federico Rubio y Gali. Mis Maestros y mi Educación. Ediciones Giner. Madrid 1977.

Carlos María Cortezo. Paseos de un Solitario. Ruiz Hermanos Editores. Madrid 1923.

Marino Gómez Santos. Vida de Gregorio Marañón. Plaza y Janes Editores. Barcelona 1977.

Antonio Espina y Capo. Memorias. Talleres Calpe. Madrid 1926.

2019-04-16T08:42:20+00:00 abril 16th, 2019|Categories: Practica medica en la historia|0 Comments

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