FERNANDO EL CATOLICO. MORIR POR UN HEREDERO

Fernando de Aragón e Isabel de Castilla no estaban destinados, en principio, a reinar, pero ambos llegaron al trono por diversos azares del destino. Y Fernando ya viudo, se volvió a casar para dedicar todas las energías que le quedaban a conseguir un heredero para la corona de Aragón, lo que habría evitado la creación del reino de España. Pero sus energías no dieron para tanto.

Para entender la conclusión de esta historia es necesario comenzar por el principio.

EN AQUELLOS TIEMPOS

En aquellos tiempos las coronas de Castilla y Aragón no estaban tranquilas. En ambos reinos había problemas sobre la legitimidad sucesoria que llevarían a luchas entre los distintos pretendientes. El resultado dependía, según el caso, de la fuerza de las armas, del azar por la muerte prematura de algunos pretendientes o de difíciles acuerdos entre los miembros de la nobleza y de la Iglesia con poder para decidir.

ARAGÓN

La muerte de Martín el Humano (así llamado no por su bondad sino por su afición a las humanidades y la cultura) en 1410 sin descendencia, dejó al reino de Aragón sin monarca. Martín el Humano había tenido cuatro hijos pero todos murieron jóvenes y no llegaron a heredar.

Nobleza e Iglesia (al frente de los eclesiásticos se encontraba el dominico Vicente Ferrer) decidieron buscar un candidato de consenso para dar continuidad a la corona de Aragón Para ello nombraron tres compromisarios por cada reino (Aragón, Cataluña y Valencia) para estudiar los méritos de cada candidato y tomar una decisión final.

Cuatro eran los candidatos que aportaron títulos de nobleza y pruebas de sus respectivas descendencias que les emparentaban con los monarcas aragoneses. Jaime, conde de Ugell, Luis de Anjou duque de Calabria, Alfonso de Gandía y Fernando de Antequera, un Trastámara castellano nieto del monarca aragonés Pedro IV.

Los compromisarios, no sin enconadas disputas, se reúnen en el castillo de Caspe en 1412 y eligen a Fernando de Antequera como futuro rey de Aragón. La decisión no fue unánime, la elección fue por mayoría simple, por un solo voto. El nuevo rey sería llamado Fernando I de Aragón.

A Fernando I le sucedería su hijo primogénito que reinaría como Alfonso V de sobrenombre el Magnánimo. Alfonso V muere joven y sin descendencia, por lo que le sucede su hermano Juan, que reinaría como Juan II de Aragón.

Juan II se casa con Blanca de Navarra y tendría un hijo, Carlos, más conocido como Príncipe de Viana. Carlos era el heredero de Aragón por su padre y de Navarra por su madre. Juan II enviuda y se casa con Juana Enríquez hija del Almirante

FERNANDO DE ARAGON

de Castilla. De este matrimonio nace Fernando. Para no hacer este relato demasiado largo, hemos prescindido del resto de los hijos que suponían una abundante descendencia.

El Príncipe Carlos de Viana fallece repentinamente en Barcelona en 1461 y queda como heredero de la corona de Aragón Fernando, que pasaría a la historia como Fernando el Católico.

CASTILLA

El rey Juan II de Castilla se casa con María de Aragón y tiene un hijo, Enrique, que heredaría el reino de Castilla como Enrique IV.

Cuando Juan II enviuda, se casa con Isabel de Portugal y tiene otros dos hijos. Alfonso, que muere repentinamente en 1468, e Isabel. Es decir que Enrique e Isabel eran hermanos de padre.

Enrique IV, ya rey de Castilla, se casa con Juana de Portugal y tiene una hija a la que llaman Juana, que sería la heredera legítima del reino de Castilla.

EL PROBLEMA SUCESORIO DE CASTILLA

La nobleza castellana inicialmente jura a la princesa Juana como legítima heredera del trono. Pero en algún momento los nobles, que pretendían conseguir grandes atribuciones políticas y económicas del rey, deciden enfrentarse al rey Enrique IV para debilitar su poder.

Surge entonces el rumor de que la heredera, la princesa Juana, no era realmente hija del rey sino de su secretario Beltrán de la Cueva, hombre odiado por la nobleza por su influencia sobre el monarca. Este rumor, sin ningún fundamento entonces ni ahora, se basaba en la supuesta impotencia de Enrique IV que incluso ha pasado a la historia con el apodo de El Impotente.

El rey, hombre de débil carácter, cede ante los nobles y acepta sus condiciones en el llamado pacto de Guisando por celebrarse en esa ciudad de la provincia de Ávila. Enrique IV deshereda a su hija Juana (aunque no la declara ilegítima) y nombra heredera a su hermana Isabel que era lo que querían los nobles, con la esperanza de granjearse favores de la nueva reina pues a ellos les debería reinar cuando llegase el momento.

HAY QUE BUSCAR UN MARIDO PARA LA FUTURA REINA

Estos matrimonios de reyes y nobles eran siempre de conveniencia para unir haciendas y conseguir pactos entre los distintos reinos. Se busca marido para la princesa Isabel y no faltan los pretendientes.

Se piensa en el rey Alfonso V de Portugal, en el duque de Berry que era hermano del rey Luis XI de Francia, en el duque de Gloucester que a su tiempo llegaría a ser el rey Ricardo III de Inglaterra, en el príncipe de Viana heredero entonces del reino de Aragón, y en el maestre de Calatrava Pedro Girón. Pero Isabel se resistía y puso toda clase de inconvenientes para retrasar la decisión.

Isabel tenía la idea de que el mejor pretendiente era el príncipe Fernando de Aragón que a la muerte del príncipe de Viana se había convertido en heredero del reino aragonés. Enrique IV se negaba en rotundo a este enlace por lo que los partidarios de Isabel lo concertaron en secreto.

El Matrimonio Entre Isabel y Fernando

El matrimonio entre Fernando e Isabel era un claro matrimonio de conveniencia. Isabel necesitaba un consorte con dotes militares para combatir a sus poderosos adversarios que no habían suscrito el pacto de Guisando y apoyaban a la princesa Juana como heredera del reino castellano. Fernando de Aragón, aunque solo tenía 17 años ya había demostrado sus dotes de estrategia y combate en las numerosas campañas militares luchadas junto a su padre

ISABEL Y FERNANDO LOS REYES CATOLICOS

Juan II de Aragón durante la guerra civil en Cataluña y contra las tropas francesas en el Rosellón. Por otro lado, Fernando esperaba contar con tropas mayormente castellanas para luchar en Italia bajo el mando de un militar castellano, como fue Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, como así había de suceder.

Los arreglos para el matrimonio se llevaron con mucho discreción. Los contrayentes no se conocían. Los representantes de Isabel se reunieron con los de Fernando en la ciudad catalana de Cervera. Tras complejas negociaciones se llega a un acuerdo sobre los derechos y obligaciones de los contrayentes. Finalmente se firma el acuerdo matrimonial en el mes de marzo de 1469.

Fernando viaja a Castilla de forma discreta, tal vez disfrazado, para evitar ser reconocido por los partidarios de Juana apostados en la frontera. La pareja se ve por primera vez en Valladolid el 14 de octubre. Ella tenía 18 años y él 17. El matrimonio se celebra el 18 de octubre de 1469 en el salón de la mansión de un notable de la ciudad, Juan de Vivero. No era necesario celebrar la ceremonia en una iglesia como fue determinado más adelante en el concilio de Trento.

Los novios eran primos en segundo grado por lo que precisaban de dispensa papal. La dispensa no llegaba pues el Papa no quería indisponerse con Enrique IV que se oponía a este enlace. Este trámite lo arregló el Arzobispo de Toledo que presentó una dispensa papal, redactada por él mismo, que solucionaba el problema. Por supuesto que esta dispensa era falsa.

Enrique IV No Reconoce Este Matrimonio. Es La Guerra

El rey Enrique IV, enfurecido por la consumación de este matrimonio al que se había opuesto desde el primer momento, reconoció de nuevo a su hija la princesa Juana como legítima heredera de Castilla desheredando a su hermana Isabel. Pero Enrique muere en el Alcazar de Madrid en diciembre de 1474 por lo que el problema dinástico queda sin resolver, entre la princesa Juana (ya llamada por sus adversarios la Beltraneja) hija del rey y la princesa Isabel, hermana del rey.

El rey de Portugal Alfonso V decide intervenir en este problema sucesorio y apoyar a su sobrina Juana. Alfonso V de Portugal contrae matrimonio por poderes en mayo de 1475 con la princesa Juana que solo tenía 13 años de edad. El matrimonio, que necesitó de dispensa del Papa por ser los contrayentes tío y sobrina, se ratificó el 29 de mayo en la catedral de Plasencia.

Al frente de sus tropas el rey de Portugal, con más de diez mil hombres, entra en Castilla ocupando parte de Extremadura y Galicia y toma las ciudades de Zamora y Toro. El arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo, apoya la causa de Juana enviando un contingente de otros mil hombres armados en apoyo del ejército portugués.

Las tropas castellanas, a cuyo mando iba Fernando de Aragón, son inferiores en número. En principio la batalla es desigual por lo que Fernando decide hacer testamento consciente del riesgo que iba a correr. Nombra como heredera universal de todos sus dominios y posesiones a su esposa Isabel.

Las tropas castellanas se enfrentan a las portuguesas y tras varias escaramuzas de resultado desigual, la batalla final se lleva a cabo en Toro el 1 de marzo de 1476. El ejército portugués sufre una estrepitosa derrota terminando con las aspiraciones de Alfonso V y su esposa Juana al trono de Castilla.

Resuelto definitivamente el problema dinástico, Isabel aseguraba su trono al que había accedido, al menos teóricamente, a la muerte de su hermano Enrique. Fernando era príncipe heredero de Aragón y rey de Sicilia por concesión de su padre Juan II de Aragón. Juan II fallece en Enero de 1479 y Fernando accede al trono aragonés como Fernando II.

En este momento, los reinos de Castilla y Aragón seguían siendo reinos separados aunque unidos matrimonialmente.

EL RESTO DE LA HISTORIA

En las líneas anteriores hemos intentado aclarar con cierto detalle la complicada historia de Isabel y Fernando para llegar a ser reyes cuando ninguno de los dos estaba destinado a serlo. El resto de la historia es más simple y vamos a resumirla hasta llegar a los complicados años finales de la vida de Fernando el Católico.

Fernando fue rey consorte de Castilla por su matrimonio con Isabel que era la verdadera reina. Pero pasó la mayor parte de su vida en Castilla dedicado a la política castellana. En sus 37 años de reinado, Fernando solo pasó tres años en Aragón, otros tres años en Cataluña y seis meses en Valencia. El resto del tiempo lo pasó en Castilla, eso si acompañado de un abundante séquito de secretarios y escribientes aragoneses, a través de los cuales seguía gobernando su reino.

Los reinos de Aragón y Castilla seguían siendo reinos distintos e incluso existía una frontera que los separaba. Aunque Isabel y Fernando se referían frecuentemente a su reino, incluso por escrito, como España, en realidad España no existía todavía como nación. Esta referencia a España molestaba a los portugueses que consideraban que su país también era España pues esta denominación se aplicaba toda la península ibérica.

Fernando de Aragón, rey consorte de Castilla, al frente de tropas castellanas conquista el reino de Granada que se rinde en enero de 1492. Durante el cerco de esta ciudad Fernando tenía su cuartel general en el poblado de Santa Fe en el que firma con Cristobal Colón las capitulaciones que permitirían al marino iniciar el viaje en el que descubriría América. Otras de sus actuaciones no fueron tan virtuosas como la expulsión de los judíos y el establecimiento de la Inquisición.

La Política Internacional De Castilla En Manos De Fernando De Aragón

La política internacional de Castilla siempre estuvo en sus manos. Su visión de la política exterior era muy moderna para la época. Castilla fue la primera nación en tener embajadores estables en distintas capitales europeas como Londres, Bruselas, Viena, Roma, Venecia, Milán y Génova. Fueron sus diplomáticos los primeros en usar mensajes cifrados.

Pero otros mecanismos diplomáticos fueran más convencionales como la política de matrimonios con príncipes extranjeros. Fernando quería aislar a Francia con la que mantenía diferencias en sus dominios italianos. Así casó a su hija Catalina con Arturo, el heredero del reino de Inglaterra pero al morir Arturo antes de reinar, se convino en casar a Catalina de nuevo, esta vez con el nuevo heredero Enrique, el futuro Enrique VIII. A su hija Isabel la casó con Alfonso de Portugal, que muere sin descendencia por lo que Isabel volvió a casarse con el príncipe Manuel. Isabel queda embarazada pero muere en el parto de su hijo Miguel que sería por el momento heredero de Portugal, Castilla y Aragón. Pero el niño muere dos años después y esta vía dinástica queda cerrada. A su primogénito Juan, príncipe heredero, le casa con Margarita de Austria, pero Juan muere sin descendencia por lo que esta línea dinástica también queda cerrada. A su hija Juana la casa con Felipe de Borgoña, conocido como Felipe el Hermoso. Con todos estos matrimonios Francia quedaba rodeada por aliados de Castilla.

Toda esta actividad política dan a Fernando un gran prestigio en toda Europa. El escritor y político florentino, Nicolás Maquiavelo, en el capítulo XI de su conocido libro El Príncipe, hace sobre él un extenso comentario en el que llega a decir que “sus acciones las hallaremos todas sumamente grandes y aun algunas nos parecerán extraordinarias”.

LA REINA ISABEL HACE TESTAMENTO

La salud de la reina se había deteriorado visiblemente desde principios de 1502 hasta el punto de tener que ser trasladada en litera durante sus últimos viajes. El problema eran unas fiebres que no remitían a pesar de los tratamientos administrados. En algún documento se habla de “fiebres quartanas” que en la actualidad la habríamos considerado como malaria o paludismo pero que en aquellos tiempos este diagnóstico incluía las fiebres de todos los orígenes.

El 12 de octubre de 1504 hace testamento consciente de que le quedaba poco tiempo de vida. El testamento es un extenso documento pero solo vamos a destacar los puntos más importantes. Deseaba ser enterrada en el monasterio franciscano de la Alhambra de Granada y que a la muerte de su esposo fueran enterrados juntos donde el rey Fernando considerase oportuno. Dejaba como heredera de todos sus reinos a su hija Juana, pero designaba a su marido Fernando como gobernador si Juana no pudiese entender en la gobernación de ellos. Era evidente que la reina era bien consciente de los problemas mentales de su hija que pasaría a la historia como Juana la Loca. Había antecedentes, pues la madre de la reina Isabel, también llamada Isabel, pasó los últimos 42 años de su vida confinada en el castillo de Arévalo debido a sus trastornos mentales, trastornos que en aquella época se catalogaban todos como locura.

LA MUERTE DE LA REINA ISABEL Y EL PROBLEMA SUCESORIO

La reina muere en Medina del Campo el 26 de noviembre de 1504. El rey Fernando estuvo a su lado durante estos días.

El fallecimiento de la reina deja como heredera a su hija Juana de Castilla que por matrimonio era también archiduquesa de Austria y duquesa de Borgoña. El rey consorte sería su marido Felipe de Borgoña y Austria, que ha pasado a la historia como Felipe el Hermoso. Felipe no era rey de Castilla, solo era rey consorte.

En su testamento la reina Isabel, conocedora de las problemas mentales de su hija, dejaba a su marido Fernando gobernador de Castilla hasta la mayoría de edad de su nieto Carlos, el primogénito de su hija Juana y que había nacido en Gante, en los Países Bajos. Pero Felipe el Hermoso no estaba dispuesto a compartir su poder con Fernando, ya que debido a la enfermedad de Juana este poder era absoluto. Finalmente Fernando tuvo que ceder y firmó un acuerdo con Felipe en la aldea de Villafáfila, en Tierra de Campos, por el que marchaba a su reino de Aragón dejando a sus “amadísimos hijos” la gobernación de Castilla.

Fernando de Aragón se casa de nuevo

Fernando, ya viudo, se había casado de nuevo en marzo de 1506 con Germana de Foix, sobrina del rey de Francia Luis XII. Germana era 36 años más joven que Fernando. Este matrimonio, era evidentemente de conveniencia, pues así recibía del rey francés los derechos sobre en trono de Nápoles. Además, Fernando esperaba

GERMANA DE FOIX REINA DE ARAGON

que su joven esposa le diera un hijo que fuese el heredero de sus reinos de Aragón e Italia y la unión con Castilla nunca se habría producido para constituir el reino de España. Los recién casados viajan a Génova y Nápoles que eran dominios de Fernando de Aragón.

La Muerte de Felipe el Hermoso

Pero en septiembre de 1506 enferma en Burgos Felipe el Hermoso de un proceso febril que le obliga a guardar cama. Apenas seis días después fallece y el estado mental de Juana se agrava. Ordena embalsamar el cadaver que es colocado en un féretro. Organiza una comitiva con el ataúd, guardias portando antorchas y clérigos entonando plegarias fúnebres. Juana seguía a la fúnebre comitiva en unas andas y de esta forma viajaron de ciudad en ciudad, Torquemada, Hornillos y Tórteles, acampando siempre a las afueras de las ciudades. De cuando en cuando Juana hacía abrir el ataúd para ver el rostro de su esposo.

Fernando Tiene Que Regresar a Castilla

Dado en desgobierno en que había quedado Castilla se crea un triunvirato que mantenga el orden, encabezado por el cardenal Cisneros, que inmediatamente escribe al rey Fernando para que regrese urgentemente. Fernando regresa y el 20 de agosto de 1507 encuentra a su hija en Tórtoles viajando con el féretro de su marido. Se da cuenta del estado mental de Juana y no le queda más remedio que confinarla en el castillo de Tordesillas donde pasaría los últimos cincuenta años de su vida acompañada de una pequeña corte de servidores para cuidarla. Puestas las cosas en orden, en octubre de 1510 las cortes de Castilla reconocen a Fernando como gobernador del reino en nombre de su hija.

LOS AÑOS FINALES DE FERNANDO. TODO POR UN HEREDERO

A pesar de que desde su matrimonio con Germana de Foix el verdadero proyecto de Fernando era conseguir un heredero para la corona de Aragón, no por eso dejó de defender los intereses de Castilla de la que era gobernador. Así, al frente de un ejército castellano incorpora en reino de Navarra al reino de Castilla, incorporación que fue aceptada por las Cortes en Burgos en junio de 1515.

Pero Fernando no dejaba de lado su verdadero proyecto. El 3 de mayo de 1509, Germana da a luz en Valladolid a un niño que sería proclamado Juan de Aragón y Príncipe de Gerona. Pero el niño fallece a las pocas horas de nacer. Es interesante destacar como Fernando, rey de Aragón, pasaba la mayor parte de su tiempo en Castilla. Su boda con Germana se celebró en la localidad castellana de Dueñas y su hijo, destinado a ser el futuro rey de Aragón, nació en la castellana ciudad de Valladolid.

La reina Germana no volvió a quedarse embarazada a pesar de que Fernando dedicó grandes esfuerzos para conseguirlo aun a costa de perjudicar su salud. Ya en 1509 encontramos alguna mención de que la salud del rey no era buena. En 1515 se menciona algún problema cardíaco y dificultad para respirar.

Fernando confiaba en sus médicos para que le proporcionaran algunos remedios para aumentar su vigor sexual. Según uno de los cronistas de la época, Pedro Mártir de Anglería , la verdadera enfermedad del rey era la lujuria. Pero al margen de esa opinión, lo que se manifestaba, ya en1515, era un estado que otro cronista, Galindez de Carvajal, llamaba hidropesía con gran hinchazón por lo que el rey “estaba muy deshecho”.

La medicación que le fue administrada fue llamada por los cronistas “un potage” que contenía diversas “yerbas” y un extracto de testículos de toro que era un afrodisíaco habitual en aquellos tiempos. Es muy probable que este potage llevase cantaridina, un producto vasodilatador que se utilizaba como afrodisíaco pero que también era venenoso y que podía producir daños renales e intestinales manifestados como retención de líquidos y diarreas.

A pesar de su mal estado de salud, en el invierno de 1515 acude a Plasencia a cazar el las tierras del duque de Alba. Después marcha hacia el sur, camino de Andalucía, pero cada vez se encuentra peor y ha de detenerse en la aldea cacereña de Madrigalejo.

En Madrigalejo en esta ocasión el rey ya sin fuerzas y muy enfermo, se aloja en una modesta pero confortable casa, dependiente del cercano monasterio de Guadalupe y regentado

MADRIGALEJO . LA CASA, HOY MUSEO, DONDE FALLECIO FERNANDO DE ARAGON

por los monjes jerónimos. Le sobrevienen intensas cámaras (diarreas) con lo que mejoran la hidropesía y la hinchazón. Mejora durante unos días pero vuelve a recaer, respira con dificultad y se ahoga. Se le administran los últimos sacramentos. La reina Germana, que estaba en Alcalá de Henares representando a su esposo en algunos actos oficiales, es avisada y acude presurosa a Almendralejo a donde llega el día 20 de enero. Cuando llega ha de esperar en la antecámara pues el rey estaba dictando su testamento.

El Testamento Del Rey Fernando

Este testamento comprendía catorce folios en pergamino y el notario completa todas las formalidades el 22 de enero. Fernando deja como heredera universal de todos sus estados a su hija Juana, que estaba confinada en el Castillo de Tordesillas. Debido al estado de hija dejaba a su nieto Carlos, hijo de Juana, como gobernador de estos reinos. Deja a su esposa Germana bien dotada de rentas y propiedades. Pide ser enterrado junto a su esposa Isabel.

El Rey Fernando Fallece

Fernando de Aragón, el rey Católico, muere en la madrugada del 23 de enero de 1516. Su cuerpo fue embalsamado y amortajado con el hábito de Santo Domingo. Introducido en un féretro, se inicia el traslado a Granada. Acompañan a la comitiva diez frailes y tres legos de la comunidad jerónima portando una cruz alzada. Durante el viaje, antes de llegar a Córdoba, por el traqueteo del camino se desarmó la caja mortuoria y los restos del rey tienen que ser trasladados a un nuevo ataúd.

A su llegada a Granada el recibimiento de la comitiva fúnebre fue apoteósico. Su cuerpo fue enterrado el 6 de febrero de 1516 en el monasterio de San Francisco de la Alhambra junto a su esposa Isabel de Castilla.

El mausoleo que debía alojar su tumba todavía no se había terminado. Este mausoleo de mármol blanco, en la capilla de los reyes de la catedral de Granada obra del

MAUSOLEO DE LOS REYES CATOLICOS

escultor florentino Domenico Fancelli, se completaría en 1517. En noviembre de 1521 su nieto el Emperador Carlos V ordena que los restos de Isabel y Fernando fuesen trasladados a este mausoleo donde descansarán para siempre.

Y DE GERMANA ¿QUE FUE?

Germana de Foix era la esposa legítima del rey Fernando cuando este murió y su lado estuvo durante sus últimas horas. Nada más morir el rey, se abrió públicamente su testamento para comprobar sus deseos de ser enterrado junto a su primera esposa Isabel de Castilla. Germana tuvo que estar presente en este acto y seguramente acompañó al sepelio durante su viaje a Granada. Cabe preguntarse si el testamento de Fernando de Aragón hubiese sido el mismo si la reina Germana de Foix le hubiera dado un heredero que hubiese sido el futuro rey de Aragón. La unión con Castilla nunca se hubiese celebrado y el reino de España no se hubiese constituido.

Pero en su testamento el rey Fernando de Aragón pide a su nieto Carlos, que llegaría a ser rey ( esta vez si) de España y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, que cuidase de su viuda, la reina Germana.

Bien le hizo caso Carlos que incorporó a Germana a su séquito en sus viajes por Europa. No solo eso sino que hubo un encuentro carnal entre ambos del que nació una niña que llamaron Isabel. Algunos autores ponen en duda este hecho pues Carlos nunca la reconoció cuando si reconoció a otros hijos bastardos. En su testamento Germana se refiere a su hija como Infanta Isabel, hija del Emperador.

Germana contrajo matrimonio con Johann de Brandenburgo, miembro del séquito del Emperador. Cuando enviuda se casa con el duque de Calabria, también llamado Fernando de Aragón.

Germana muere en 1538 en la localidad valenciana de Liria a los 49 años de edad. Está enterrada en el monasterio de San Miguel de los Reyes en Valencia. De su hija Isabel no ha quedado rastro en la historia.

Para realizar este artículo nos hemos ayudado de los siguientes textos:

KAMEN, HENRY. Fernando el Católico. La Esfera de los Libros. Madrid 2015.

MARTINEZ LAINEZ, FERNANDO. Fernando el Católico. Editorial EDAF. Madrid 2014.

RUIZ DOMENECH, JOSE ENRIQUE. España, Una Nueva Historia. RBA Libros. Barcelona 2009.

TUÑON DE LARA, MANUEL Historia de España. Editorial Labor. Barcelona 1982.

MAQUIAVELO, NICOLAS. El Príncipe. Espasa Calpe. Madrid 1961.

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