El General Francisco Franco gobernó España durante 36 años, desde el final de la guerra civil hasta su muerte en 1975. Su salud fue generalmente buena hasta sus últimos años en los que, ya debilitado por su edad, sufrió un grave proceso agudo que le causó la muerte.
Todo el proceso de la enfermedad que le llevó a la muerte fue bien conocido por la sociedad de su tiempo. Las autoridades a cargo del gobierno no tuvieron inconvenientes en informar de los detalles de la enfermedad, de los tratamientos administrados y de la evolución del proceso hasta su final.
Pero como suele suceder tras la muerte de un personaje conocido, especialmente

si el fallecimiento se produce de forma rápida, surgen todo tipo de especulaciones sobre la causa de la muerte. Aparecen una serie de personajes que “conocen exactamente” que es lo que pasó y no tuvieron inconveniente en proclamar la “verdad” de forma más o menos creíble.
Por esta razón, los médicos que le atendieron dejaron por escrito sus experiencias sobre la salud, las enfermedades y los tratamientos de los que fueron testigos de primera línea. De esta forma disponemos de una información detallada y veraz de la salud, enfermedad y muerte del Dictador.
LOS MEDICOS DE FRANCO
Tres fueron los médicos que tuvieron la responsabilidad fundamental sobre la salud de Franco a lo largo de su vida. El primero fue el Dr. Vicente Gil, médico del General desde el final de la guerra civil hasta 1974. El segundo fue el Dr. Vicente Escudero, médico internista, que tomó la responsabilidad como médico de Franco en 1974 cuando la salud del General empezó a deteriorarse de forma importante. Y el tercero fue el Dr. Hidalgo Huerta, cirujano del aparato digestivo, que intervino quirúrgicamente a Franco de forma urgente, en los momentos finales. Los partes médicos siempre fueron firmados por “el equipo médico habitual” formado por diversos facultativos que intervinieron durante el proceso de forma puntual, pero los tres mencionados más arriba son lo que tuvieron la responsabilidad directa durante todo el proceso.
EL DR. VICENTE GIL GARCIA
Vicente Gil nace en Bolaños de Campos, pueblo de la provincia de Valladolid, de donde era natural su madre. Pero su infancia y juventud la pasó en Posada de Llanera, una localidad asturiana donde su padre, médico rural, había sido destinado.
Frecuentemente aparecía por su casa un individuo vestido de militar con una estrella en la bocamanga. Era el comandante Francisco Franco, muy amigo de la familia, que estaba destinado en Oviedo. Muchas veces se quedaba a merendar con la familia Gil, a veces acompañado por su novia Carmen Polo. El Dr. Gil, el padre, era el médico general de la familia Polo que tenía una finca en Posada de Llanera.
La amistad de Franco con la familia Gil viene de tiempos en los que Franco era alumno en la academia militar de Toledo donde un hermano del Dr Gil, José Gil, era profesor.
Cuando termina el bachillerato, Vicente Gil García que era muy mal estudiante, no sabe que carrera estudiar. Pero por aquellos días Francisco Franco había sido nombrado director de la academia militar de Zaragoza y Vicente se decidió por la carrera militar pensando que con la ayuda de su amigo Franco todo sería muy fácil. Pero la realidad se impuso pues una de las asignaturas era la trigonometría, materia muy por encima de las capacidades

del mal estudiante que era Vicente. Finalmente se decide por la carrera de medicina que estudia en Valladolid.
La familia Gil sufrió una experiencia muy negativa durante la revolución de 1934 que fue especialmente violenta en Asturias. Los obreros revolucionarios entraron el la residencia de los Gil y los maltrataron de palabra y obra. El joven Vicente quedó muy marcado por este episodio, pues su padre era un médico muy querido en la comarca y nadie le ayudó.
Por eso, cuando comienza la guerra civil, el joven Vicente Gil se alista en la Falange y al frente de una escuadra acude al frente de Madrid en la zona del Cerro de los Ángeles. Un día aparece el general Francisco Franco para revisar el frente y encuentra al joven Vicente en uniforme de falangista. De inmediato le reclama para el cuartel general situado en Salamanca para formar parte de su escolta. Fue agregado a una pequeña sección de legionarios que formaban la escolta, en la que permanecería hasta el final de la guerra.
LA SALUD DE FRANCO
El Dr. Vicente Gil fue el médico encargado de la salud de Franco y de su familia hasta el año 1974, por lo que toda la información sobre la salud del Generalísimo (pues esta era una de las denominaciones oficiales) la conocemos a través de lo que el Dr. Gil ha dejado escrito. En 1940, Franco, ya instalado en el Palacio de El Pardo, ordena que se habilite una habitación para el Dr. Gil para que la utilizase cuando fuera necesario.
La salud de Franco era buena. Nunca fumó ni fue aficionado al alcohol. La primera mención sobre la alteración de su salud, sucede días antes de que las tropas nacionales entrasen en Madrid, ya al final de la guerra. Una faringitis con fiebre de 39º C impidió que el General entrase al frente de sus tropas.
Durante las tres décadas siguientes apenas se mencionan alteraciones de su salud. Se menciona un episodio de ictericia leve, pero que causó gran preocupación, y fue llamado a consulta el Dr. Jiménez Díaz. Este médico, un prestigioso catedrático de la Facultad de Medicina, fue escogido por el propio Franco ya que le conocía por haber tratado a su hermana. El Dr, Jiménez Díaz hizo el diagnóstico de un cálculo en la vesícula biliar, pero finalmente no se confirmó. El Generalísimo se restableció sin llegar a un diagnóstico cierto. También hay una mención de una consulta con el Dr. Vara López, catedrático de cirugía, según parece a causa de una hemorragia rectal que se controló sin problemas.
UN ACCIDENTE MIENTRAS CAZABA
Franco era muy aficionado a la pesca y a la caza. De joven practicó el tenis con asiduidad y ya de mayor jugaba al golf. Pero la caza tal vez fue una de sus mayores aficiones. Y precisamente mientras cazaba en los montes de El Pardo tuvo un accidente. El la tarde del 24 de diciembre, día de nochebuena, del año de 1961, uno de los cañones de su escopeta estalló, causándole importantes lesiones en la mano derecha. Tuvo que ser ingresado en el hospital del Ejército del Aire donde, bajo anestesia general, fue operado por el Dr. Garaizabal. La operación fue larga y laboriosa para corregir de la mejor manera las lesiones para dejar la mano con la mejor función posible. A los dos días Franco fue dado de alta para completar la recuperación y la fisioterapia en el palacio de El Pardo.
EMPIEZAN LOS PROBLEMAS DE SALUD
Los verdaderos problemas de salud no aparecen hasta el año 1970, cuando Franco tenía 78 años de edad. Eran tiempos complicados. En la sociedad española había preocupación por el futuro del país. Algunas huelgas alteraban el orden público. Se produjeron protestas por el aumento de la criminalidad y la inseguridad ciudadana. Franco, cuyos signos de padecer la enfermedad de Parkinson eran ya evidentes, no reacciona con su energía habitual.
A primeros de 1970 padece una intensa infección bucal por hongos y es tratado por su odontólogo, el Dr. José Iveas. Fue preciso aplicar un tratamiento muy doloroso, que Franco soportó sin una sola queja.
El Dr. Viente Gil señala el año 1972 como el comienzo del declive de la salud de Franco. En mayo de ese año aparece un cuadro de intenso dolor en una pierna (no se especifica de que lado). Franco es trasladado al servicio de radiología del Dr. Arce pero todos los estudios son negativos. Por aquellos días el Dr. Iveas estaba tratando algunos problemas dentales de Franco. Como algunas piezas de la dentadura estaban en mal estado y podrían ser focos de infección, se decidió extraerlas. Sea por esta o por otra causa, el dolor desapareció por completo.
Como referencia señalamos que el día 20 de diciembre de 1973 se produce el atentado contra el almirante Carrero Blanco que le causa la muerte. Es nombrado presiente del gobierno el señor Arias Navarro.
PRIMERA ENFERMEDAD IMPORTANTE. LA TROMBOFLEBITIS
El 6 de julio de 1974 Franco amanece con dolor en la pierna derecha y el tobillo algo hinchado. El cuadro va a peor por lo que el día 9 se llama a consulta al Dr. Ricardo Franco Manera, internista, y al Dr. Rivera López, cirujano vascular, ambos de la Ciudad Sanitaria Francisco Franco (hoy hospital Gregorio Marañón). El diagnóstico es claro: tromboflebitis aguda del miembro inferior derecho. Es necesario instaurar tratamiento anticoagulante pero parece que hacerlo en el palacio de El Pardo es arriesgado. Se decide ingresarlo en dicho hospital.
El diagnóstico, en el informe firmado por el Dr. Franco Manera es flebotrombosis del miembro inferior derecho, con afectación iliofemoral extensa y circulación colateral en región inguinal y fosa ilíaca derecha. Se inicia tratamiento con heparina. Durante esta estancia, los médicos que le atienden aprecian algunos temblores y síntomas de espasticidad compatibles con la enfermedad de Parkinson. El Dr. Vicente Gil les informa de que, en efecto, Franco padecía desde hacía algún tiempo síntomas moderados de esta enfermedad, que estaba en tratamiento con L Dopa y que esta medicación no debía interferir con el tratamiento de la flebitis.
La evolución es favorable por lo que el día 16 se sustituye el tratamiento de heparina por anticogulación por vía oral. Franco se encuentra bien y recibe en su habitación al Presiente del Gobierno y a sus ministros.
Pero el día 19 se presenta un cuadro de hematemesis (vómito de sangre) y melenas (sangre n las heces). Es preciso hacer una transfusión. Ante este agravamiento Franco decide, aconsejado por el Presidente del Gobierno, traspasar sus poderes de forma temporal al Príncipe Juan Carlos. El traspaso se produce el día 20 siguiendo lo establecido en al artículo 11 de la Ley Orgánica del Estado.
El mismo día es visitado por el Dr. Hidalgo Huerta, jefe del servicio de cirugía y, además, director del hospital Francisco Franco. La visita es en cierto modo una cortesía pero tal como iban las cosas recomendó realizar un estudio radiológico del aparato digestivo. No tenemos información sobre el resultado pero parece que no se encontró ninguna patología aguda.
El 30 de julio, el paciente fue dado de alta para seguir la recuperación a domicilio.
Mientras todo esto ocurría, la familia del General había decidido sustituir al Dr. Vicente Gil que era un médico general, por el Dr. Vicente Pozuelo, médico internista y especialista en endocrinología. El cambio oficial se llevó a cabo el día 31 de julio de 1974 y desde ese momento el Dr. Pozuelo sería el médico oficial de Francisco Franco hasta el final de sus días.
EL DR. VICENTE POZUELO
El Dr. Vicente Pozuelo nació en Melilla en 1918. Estudió la carrera de medicina en la Universidad de Madrid. Al comenzar la guerra civil estaba estudiando en la capital y fue incorporado al ejército de la República. Durante la batalla de Teruel se pasó a las filas nacionalistas y luchó en este ejército incorporado a una bandera falangista.

Terminada la guerra acaba la carrera de medicina en 1943. Fue discípulo del Dr. Gregorio Marañón con el que se especializó en endocrinología. Cuando fue llamado para hacerse cargo de la salud de Franco, ocupaba un puesto en la Seguridad Social (lo que hoy llamamos Sanidad Pública) en la que dirigía una escuela de endocrinología.
EL PACIENTE QUE SE ENCUENTRA EL DR. POZUELO
Cuando el Dr. Pozuelo se hace cargo de la asistencia de Franco, se encuentra un paciente de mas de ochenta años, muy decaído física y emocionalmente, con signos de la enfermedad de Parkinson muy evidentes. Lo primero que hizo fue tomar medidas para mejorar su estado físico mediante la participación de un equipo de fisioterapeutas y enfermería. Para acelerar la recuperación al Dr. Pozuelo se le ocurrió utilizar un magnetófono para hacer sonar el himno de la legión durante las sesiones de fisioterapia. Franco reaccionó mejorando mucho su marcha al son del himno, casi desfilando. La mejoría no fue solo física sino también psicológica y Franco disfrutaba relatando a sus cuidadores muchos episodios de su vida militar especialmente en África. También se utilizó el servicio de una logopeda para mejorar su dicción y preparar sus discursos que previamente eran grabados en un magnetófono para poder corregir los posibles defectos.
VACACIONES EN GALICIA A PESAR DE TODO
Esta mejoría permitió a Franco presidir un Consejo de Ministros con toda normalidad. Su condición física fue considerada adecuada para viajar de vacaciones a Galicia, al pazo de Meiras, lo que sucedió el 16 de agosto de aquel año, 1974. Eso si, acompañado de su médico personal, el Dr. Pozuelo, y un equipo de enfermeras del servicio de cardiología del Hospital de La Paz de Madrid, dos ayudas de cámara que también eran enfermeros y una logopeda. El viaje se hizo por vía aérea sin incidentes.
La vida en Galicia transcurrió en términos muy normales. Franco presidió un Consejo de Ministros en compañía del Príncipe Juan Carlos, salió a pescar en el yate Azor y pudo jugar al golf en el campo de la Zapateira.
Durante los numerosos momentos de descanso, Franco y su médico tuvieron ocasión de conversar, de manera informal, de muchos asuntos. Podemos destacar dos temas, entre otros, que nos parecen interesantes. El primero sobre el sistema educativo. Franco consideraba que la educación secundaria era deficiente y que por eso los alumnos llegaban mal preparados a la Universidad. También consideraba que el sistema de oposiciones para cubrir los puestos era malo. El segundo tema se refiere a la asistencia médica de la Seguridad Social (lo que hoy llamamos Sanidad Pública). Era uno de sus logros más importantes, pues cubría la asistencia sanitaria de todos los trabajadores (entonces llamados productores) y que posteriormente se extendió a toda la población. Pero Franco tenía sus ideas sobre como organizarlo. Aunque la medicina es una profesión liberal, decía, para que la Seguridad Social funcione bien era necesario que en los equipos médicos se estableciera la misma disciplina que en el ejército para mayor control asistencial y técnico de los médicos. Además insistía en que no se podía escatimar medios para la asistencia sanitaria pues eran necesarios para aumentar el número de camas y los medios técnicos que iban a ser necesarios en el futuro.
El día 9 se septiembre Franco y todo el equipo regresan a Madrid también por vía
aérea.
SU ULTIMO AÑO EMPIEZA BIEN
El año 1975 iba a ser el último de la vida de Franco. Pero empezó muy bien, con el General en buen estado físico y con buena salud, dentro de lo que cabe.
El día 1 de enero sale de caza, una de sus grandes aficiones. Para ello se traslada a una finca situada en Santa Cruz de Mudela en la provincia de Ciudad Real a la que había sido invitado.
En los meses siguientes preside los consejos de ministros sin incidentes. En abril se declara el estado de emergencia en las provincias de Vizcaya y Guipuzcoa después de un atentado de ETA en el fueron asesinados tres policías.
En Marzo preside la inauguración de la Feria del Campo. El 31 de mayo recibe la visita del presidente de los Estados Unidos, el Sr. Gerald Ford, visita que transcurre con normalidad,
En junio le extraen tres piezas dentarias y le colocan una prótesis, bajo sedación anestésica, todo realizado por su odontólogo habitual el Dr. Iveas.
En este mismo mes preside la corrida de beneficencia en la plaza de las Ventas de Madrid. Días después acude al funeral del ministro Herrero Tejedor que había fallecido en un accidente de automóvil.
En julio preside el final de la copa de fútbol e inaugura el museo de Arte Contemporáneo, pasando revista a las tropas que rendían honores, sin problemas.
El 18 de julio preside la recepción en el palacio de El Pardo a donde acuden cumplimentarle numerosos representantes de diversos organismos oficiales. Terminado el acto se dirigen al palacio de La Granja de San Ildefonso donde esa noche se celebra una cena de gala a la que acuden numerosos invitados y el cuerpo diplomático. A la mañana siguiente se levanta muy temprano para ir a pescar a un lago cercano.
El día 28 de julio viaja a Galicia para disfrutar de sus vacaciones. Como en otras ocasiones le acompañan el personal de fisioterapia y logopedia así como su médico de cabecera el Dr. Pozuelo. Sale a pescar en el yate Azor en varias ocasiones y también juega al golf en el campo de la Zapateira. El día 8 de septiembre regresa a Madrid.
PERO ALGO NO IBA BIEN
Pero algo no iba bien. En una nota escrita por el Dr. Pozuelo a primeros de octubre dice que Franco perdía peso por días, estaba nervioso y no dormía bien. Si es cierto que había problemas importantes con el terrorismo y con la marcha verde de Marruecos lo que seguramente eran cause de preocupación. El día 1 de octubre, aniversario de su exaltación a la Jefatura del Estado celebra una recepción en el Palacio Real.
EL CORAZON AVISA
El día 15 de octubre muy temprano por la mañana, aparece un cuadro de opresión y dolor `precordial. A pesar de las recomendaciones de los médicos, se niega a suspender las audiencias programadas, que le obligan a permanecer de pie durante dos horas. Al día siguiente acepta hacerse un electrocardiograma. Acude a consulta el Dr. Castro Fariñas, especialista en cardiología, que confirma el diagnóstico de infarto de miocardio silente de localización antero septal y de cara diafragmática. A pesar de todo insiste en presidir el Consejo de Ministros el mismo día 17 aunque monitorizado a distancia telemetricamente para que los médicos pudieran seguir el comportamiento del corazón. Hubo momentos de alarma por la presencia de extrasístoles y de momentos en los que el pulso subió a 120 pero, finalmente, no hubo más problemas.
Franco era consciente de la gravedad de su estado y de que podía morir. Por eso el día 18 redacta su testamento

y recibe los santos sacramentos administrados por su confesor monseñor Bulart. Los días 20 y 21 recibe en su despacho al Presidente del Gobierno y al Presidente de las Cortes, siempre monitorizado telemétricamente.
El día 22 se encontraba algo mejor. Se realizó un ecocardiograma por el Dr. Yuste, especialista en cardiología, y la función ventricular era buena. Pudo realizar una breve sesión de fisioterapia y quiso ver una película. No se le permitieron visitas políticas pero cundió el optimismo en el equipo médico sorprendido por esta mejoría.
Pero, como era de esperar, esta mejoría fue de corta duración. El día 24 sufrió varias crisis anginosas con signos de insuficiencia cardíaca con fiebre y dificultad respiratoria. Y apareció una hemorragia digestiva. Fue necesario colocar una sonda en el estómago por la que salió abundante sangre.
LA HEMORRAGIA DIGESTIVA
La gravedad de la situación del Jefe del Estado era bien conocida por la población, siempre bien informada a través de los partes médicos. Multitud de periodistas, nacionales y extranjeros permanecían a la espera de noticias. En realidad la noticia que esperaban era la de la muerte de Franco.
El martes día 27 de octubre se confirma la presencia de ascitis (líquido en la cavidad abdominal) y hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado). El sangrado gástrico es cada vez es más intenso y es preciso hacer transfusiones. Por deseo de su familia se coloca los pies de su cama un manto de la Virgen del Pilar. Consciente de su gravedad. Franco decide aplicar el artículo 11 de la Ley Orgánica del Estado por lo que se trasmitían sus poderes al Príncipe Juan Carlos. Franco dejaba de ser el Jefe del Estado, esta vez para siempre.
Ante la gravedad de la hemorragia gástrica, el día 28 de octubre se decide llamar a consulta al Dr. Manuel Hidalgo Huerta, jefe del servicio de cirugía del hospital Francisco Franco. El Dr. Hidalgo ademas era el director de dicho hospital, donde Franco había sido internado durante el tratamiento de su tromboflebitis. El hecho de que el Dr. Hidalgo Huerta ya había conocido a Franco fue un motivo de peso para ser elegido ya que, además, era un experimentado cirujano del aparato digestivo.
EL DR. MANUEL HIDALGO HUERTA
Nace en Madrid el 22 de septiembre de 1915. Estudia la carrera de medicina en la Universidad de Madrid. Durante la Guerra Civil es movilizado por el ejército

republicano con el grado de teniente de sanidad militar. En 1965 es nombrado jefe del servicio de cirugía digestiva del hospital Francisco Franco.
EL PACIENTE QUE ENCUENTRA EL DR. HIDALGO
La primera impresión fue negativa. El Dr. Hidalgo encuentra a Franco en su cama, relativamente consciente, con respiración dificultosa, con el abdomen abombado por la acumulación de abundante líquido (ascitis) además de sangrar por la sonda gástrica.
Durante los días siguientes se realizaron diversas pruebas. Una radiografía del abdomen mostró lo que parecía ser aire libre, compatible con un perforación de alguna víscera. Se extrajo, mediante punción (paracentesis), líquido del abdomen cuyo análisis era compatible con una peritonitis bacteriana.
Pero el día 3 de noviembre los acontecimientos se precipitan. La hemorragia gástrica es masiva a lo que se añade hemorragia por recto, lo que obliga a realizar transfusiones también masivas. Se decide que no hay mas remedio que operar, tras una rápida consulta con los demás médicos que le atienden y con la familia incluyendo al Dr. Martínez Bordiu que era el yerno de Franco. Aunque algunos de los consultados, no médicos, se oponían a la intervención, trato indigno lo consideraron, se decide operar de urgencia.
LA PRIMERA OPERACION
No había tiempo de trasladar al paciente a un centro hospitalario. Se habilita rápidamente un quirófano en el botiquín del cuerpo de guardia del palacio de El Pardo. El Dr Hidalgo ordena traer de su hospital todo el material y el personal necesario. La luz en el botiquín no era demasiado potente por lo que se pagan todas las luces de El Pardo para que la iluminación en el campo operatorio fuera mas intensa. A las 9 de la noche el Dr. Hidalgo comienza a operar. Al abrir el estómago se encuentra sangrado constante de una rama de la arteria gastro epiploíca izquierda. Se liga esta arteria y se suturan algunas ulceraciones superficiales con lo que el sangrado cesa. El Dr, Hidalgo menciona en su informe que durante esta intervención fue preciso transfundir nueve litros de sangre. Tras la operación, Franco fue trasladado a su habitación sin muestra de sangrado por la sonda gástrica.
El día 4 por la mañana el paciente se mantenía estable y despierto, pero la función renal era deficiente y la urea en sangre mostraba valores elevados. El día 5 se realiza una diálisis peritoneal.
LA SEGUNDA OPERACION
El día 7 vuele a sangrar por la sonda gástrica. Poco a poco la hemorragia es más intensa y, ante la posibilidad de necesitar otra operación, se decide trasladar a Franco al hospital de La Paz, hospital donde el Dr. Martínez Bordiu tenía su servicio de cirugía lo que facilitó las cosas. De nuevo los acontecimientos se precipitan, el sangrado empeora y es preciso operar de urgencia. A las cinco y media de la tarde el Dr. Hidalgo opera de nuevo a Franco realizando una gastrectomía subtotal (extirpación de la mayor parte del estómago). La hemorragia es totalmente detenida.
En los días siguientes la situación es estable aunque la función renal es cada vez peor. Pero el día 12 de noviembre, miércoles, de nuevo vuelve a sangrar y se produce un episodio de aspiración (algo de la sangre entra en el aparato respiratorio) por lo que se decide intubar al paciente (colocar una sonda en la tráquea).
LA TERCERA OPERACION
El viernes día 14 el estado de Franco empeora bruscamente. La tensión arterial se desploma y entra en proceso de shock. Se instaura la respiración asistida. Se realiza una punción del abdomen y el líquido obtenido muestra contenido intestinal y biliar. Era evidente que se había producido una dehiscencia (rotura) de la zona de sutura con resultado de peritonitis aguda.
Es preciso operar de nuevo. A las cuatro de la tarde el Dr, Hidalgo de nuevo interviene a Franco. La linea de sutura se había abierto en parte como ya se suponía. El defecto fue reparado pero el mal estado de los tejidos, debido a su estado de inflamación y al deterioro propio en pacientes de esta edad, no permitía confiar el que la nueva sutura resistiese.
EL FINAL
El día 17 vuele a sangrar y de nuevo hay que transfundir tres litros de sangre. La función renal es nula,no se produce orina. Se coloca una manta de control térmico para mantener una hipotermia controlada entre 33 y 34 grados para disminuir la exigencia metabólica de un cuerpo ya sin reservas.
En este punto los médicos deciden no tomar ninguna medida terapéutica pues el estado de Franco es irreversible. El día 19 las funciones respiratoria, circulatoria y renal están bajo mínimos.
El día 20 de noviembre de 1975, a las 5.25 de la mañana, Francisco Franco muere.
El parte final redactado y firmado por los médicos que le habían atendido dice así:
Desde el último parte medico, la evolución de S.E. el Generalísimo continuó empeorando progresivamente, aparecieron trastornos en la conducción intraventricular e hipotensión arterial mantenida y a las cinco horas y veinticinco minutos sobrevino una parada cardíaca irreversible. Diagnósticos clínicos finales: enfermedad de Parkinson, cardiopatía isquémica con infarto agudo de miocardio anteroseptal y de cara diafragmática. Ulceras digestivas agudas recidivantes con hemorragias masivas reiteradas. Peritonitis bacteriana. Fracaso renal agudo. Tromboflebitis ilio femoral izquierda. Bronconeumonía bilateral aspirativa. Choque endotóxico. Parada cardíaca.
Madrid, a las 7.30 horas del día 20 de noviembre de 1975.
Para escribir este artículo nos hemos ayudado de los siguientes textos:
Gil, Vicente. Cuarenta Años Junto a Franco. Ed. Planeta. Colección Espejo de España. Barcelona 1981.
Pozuelo, Vicente. Los Últimos 476 Días de Franco. Editorial Planeta. Colección Espejo de España. Barcelona 1980.
Hidalgo Huerta, Manuel. Como y Por Que Operé a Franco. Editorial Garsi. Madrid 1976.